El día que voté por primera vez en mi vida tenía tendinitis en el hombro. Cuando metí el sobre en la urna el dolor se agudizó y así se mantuvo. A lo largo de la jornada me las arreglé para que el dolor pasara al codo y luego llegara a la muñeca. Cuando la noche, logré que saliera por la punta de mis dedos y así el dolor se evaporó, se condensó y al día siguiente llovió. Llovió mi tendinitis. Le llovió a todos los hijos de puta. Por todos lados hubo tendinitis en piernas, en bigotes, en codos, en narices paradas, en brazos. ¡Tendinitis en la pelvis de Macri! Y esa lluvia fue mi venganza. Venganza por haberme hecho ir a votar con los tendones inflamados de rabia.
Distinto siempre es igual. Distinto no va muy lejos. Distinto no tiene tiempo. Pero Una se sienta lo mismo, fuma lo que le caiga, y espera. Agita un piecito en el aire, se habla bien despacio y en voz alta aunque esté sola. Distinto no llama, no cree en nada y por la mañana, apenas nomás levantarse, tiene mal aliento. Mentira: Una quisiera decirse que lo que mata es el mal aliento, pero Distinto: huele bien. Una lo ama, sin lugar a dudas, porque huele mejor que Una. A Distinto se le escapa un perfume por cualquiera de sus rincones –sin querer se le escapa- y Una ya está regalando la nariz a cambio de pasarle la lengua a Distinto. Distinto es así y asá cuando habla de sí mismo, pero así y asá no quiere decir nada, así que ojo con Distinto, que además se hace el distraído. A Distinto no le importa definirse porque es una fragancia enloquecedora que se desparrama, y Una no puede evitar recogerlo. Una no tiene ganas o quisiera no tener ganas y da lo mismo, igual, lo recoge. De nada le sirve a Una preguntarse todo el día lo mismo, porque intuye, se lo huele, no tiene remedio. Una a Distinto lo siente llegar desde antes de que aparezca y continúa a su lado mucho después de la despedida: y es por el aroma. Una adivina, explica, intenta, baraja, especula. Una es un sabueso, ¿cómo puede Una arrancarse el olfato y quedar inmune? Hay cosas que aunque se puedan, no pueden ser deseadas, y Una no puede más. Es que Una no ama a Distinto. No. Una en el fondo sabe (o sabe que debería saber) que ama la distancia que la separa de Distinto. Cuando Distinto aparece, lo traiciona todo. Por eso aparece poco y Una lo espera siempre, porque Distinto es una promesa.